martes, 25 de mayo de 2010

Francisco Coello

Por último, la luminosidad de sus edificaciones conecta con el principio dominicano de la verdad. Dios es para los dominicos, luz y transparencia, que lejos de la oscuridad y la opacidad, alumbra, conforta y estimula nuestra vida.

http://www.dominicos.es/arte/pcoello.aspx

Contaba que una de las cosas que más le impresionó fue que la mayoría de los presos, lo que realmente querían, era poder ver el cielo.

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